¿Te has preguntado por qué tu hijo no puede concentrarse a la hora de hacer la tarea, estudiar o en el salón de clases y esto provoca que sus calificaciones bajen? Si tu respuesta es que sí, quizá tu hijo no tenga déficit de atención, sino que sólo esté incómodo en el lugar donde se encuentra. Permítanme explicarles un poco más acerca de esto y que no muchos padres e instituciones ponen demasiada atención. La comodidad a la hora de realizar las actividades estudiantiles es de vital importancia para los seres humanos, sobre todo para los niños, que son seres que se están desarrollando y tienen una gran energía, por lo que al ser seres quinestésicos, es decir, que su cuerpo siente y emana vibraciones, si no se encuentran cómodos, buscarán formas de evitar la sensación de incomodidad.

Comencemos por casa, que es donde podríamos tomar mejores medidas. Lo primero que debes saber no tiene nada que ver con la comodidad, sino con crear un horario específico para hacer la tarea y/o estudiar, así tus hijos sabrán que hay un tiempo especial para realizar sus obligaciones. Si no lo has hecho, es hora de que pongas manos a la obra. Dicho esto, pasemos con el tema de la comodidad en casa. Puede ser que a tu hijo le guste hacer la tarea en su cuarto, pero no debes permitirle que lo haga en su cama, ya que su cuerpo no estará cómodo. Ya sea que se eche de panza, se siente y ponga sus útiles sobre las piernas estiradas o cruzadas, llegará un momento en que su espalda y extremidades lo resentirán, por lo que se le irán todas las ganas de estudiar y se distraerán con sus videojuegos o sus juguetes. Quizá le hayas echado alguna vez la culpa al déficit de atención de tu hijo, pero jamás pasó por tu mente que su cuerpo lo obligó a tomar otra postura hasta que se hartó y prefirió hacer otra cosa. Por eso lo mejor es que tenga un escritorio donde pueda tener todos sus útiles, incluso adornarlo de la forma que quiera para sentirse aún más cómodo, tampoco debemos olvidarnos de una silla cómo, puede ser acolchonada y con un respaldo que se adapte a su columna. Lo mismo sucede si los pequeños desean hacer su tarea en la sala, sentados en el sillón y encorvados para recargarse en la mesita de centro. O en el comedor, donde las sillas ya no son tan cómodas como pensabas.

En la escuela es más difícil poder tomar medidas, ya que no se puede hacer mucho, pues quienes toman las decisiones son los directivos, ya que ellos son quienes ponen el dinero para cualquier mejora que se necesite en la institución. Pero ahí generalmente tienen bancas escolares muy incómodas, que hace que las pompis y la espalda de tus hijos lo resientan, por eso hay que enseñarles que cuando se sientan incómodos pidan permiso para ir al baño y realicen algunos estiramientos, o se paren cerca de su lugar para tratar de estirarse y su cerebro también se oxigene un poco más.

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