Amar más allá de la muerte era que mi mente no podía concebir, pues siempre he pensado que el amor en algún momento se termina en las personas físicas, es decir, las que aún ocupan un lugar terrenal en este planeta. Ahora imagínense cuando uno de los dos ya no está. El tiempo hará de las suyas y el olvido se hará presente. Pero estaba equivocado, hablaba sólo con el corazón dolido, basado en las malas experiencias que he tenido a lo largo de mi vida, vida que no ha conocido la felicidad en ese aspecto. Por algo dicen que cada quien habla como le va en la feria, pero son esas experiencias las que van forjando el carácter y la personalidad. Pero ambas pueden cambiar conforme vivamos más y más cosas.

Caminando entre las placas de mármol de un cementerio, calculando la edad en la que las personas con sus nombres inscritos ahí habían muerto, me encontré con un joven, hincado y con flores en la mano. Agarraba su camisa con la mano, como si estuviera sosteniendo su corazón, como si estuviera a punto de salirse de su cuerpo del dolor de que sentía por ver aquel nombre. ¿Estará teniendo un infarto? Pensé. Me acerqué a preguntarle su todo estaba bien, si se sentía bien o si necesitaba atención médica. Negó con la cabeza y sentí que estaba invadiendo su espacio personal, así que decidí alejarme. Apenas di unos pasos y escuché su voz. “Es difícil aceptar que perdiste al amor de tu vida”, dijo. Volteé y le respondí que ya encontraría a alguien más, que era joven y que no le costaría trabajo. “Seguramente, pero nadie como ella. Era el amor de mi vida y de ese sólo hay uno. Único e irremplazable”, respondió. Me le quedé viendo con escepticismo y al parecer lo notó porque su siguiente pregunta fue: ¿No crees en el amor? Negué con la cabeza. Lo siguiente fue un discurso que me marcó para siempre.

“No culpes a la vida o al destino por lo que te ha pasado, porque muchas veces ellos tratan de guiarnos por el camino que nos corresponde, pero al final somos nosotros los que tomamos las decisiones. Decisiones que conllevan consecuencias. El amor existe y quienes crean lo contrario es porque no lo han experimentado. Porque sus decisiones los han llevado a estar con las personas equivocadas, pero el destino es sabio y tratará de recomponer el camino, pero no le dejes toda la responsabilidad, pon de tu parte, aprende de las lecciones. El amo es tan real y duradero como quieras que este sea. Yo estoy consciente de que volveré a enamorarme y a amar, pero también acepto que nunca volveré a sentir algo tan grande como con ella”, dijo mientras señalaba el nombre de chica fallecida. “Y quien decida estar conmigo debe aceptar que la amaré igual que a quien ya no está con nosotros, porque así lo siento, porque así lo dicta mi corazón y eso no lo puedo cambiar. Un sentimiento que se puede modificar deja de llamarse amor”, añadió.

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