¿No has escuchado el término micromachismo? No te preocupes, yo tampoco conocía de él hasta hace unos días durante una charla con una amiga, quien tiene conceptos muy fuertes y firmes sobre el feminismo. Férrea defensora de la equidad de género. En términos generales el micromachismo son todas las acciones que consideramos están dentro de la caballerosidad, que van desde abrir la puerta del auto o algún lugar, pasando por cederles el asiento, hasta que caminen por el lado de la pared. Yo fui criado con ciertos valores, siempre he hecho todo lo que mis padres y mi abuela me enseñaron que debía hacer un caballero, así lo aprendí, así lo reforcé en la sociedad y se quedó arraigado dentro de mí. Jamás lo vi como algo malo, ni siguiera me pasó por la mente, así que ya se imaginarán la bomba que significó el saber que todo lo que había hecho a lo largo de mi vida estaba mal. Siempre he sido abierto a escuchar a todos, sus ideas y si las considero correctas, no tengo problema en adoptarlas. Pero que el caballerismo sea una especie de machismo en menor grado era inconcebible para mí.

Luis Menéndez fue el psicoterapeuta que acuño este este término. Dice que la caballerosidad no es más que una forma de ser condescendientes con las mujeres y la considera una forma de violencia sutil. ¡¿Qué?! Cuando leí este fragmento en un artículo sentí que todo lo que me habían enseñado se estaba desmoronando. Me empecé a cuestionar qué le enseñaré a mis hijos, pues si en la actualidad ya existen en este tipo de pensamientos, no dudo que en el futuro el feminismo logre su cometido y seamos una sociedad progresista. ¿Cómo le diré a mis hijos o a mis hijas que su padre fue un micromachista? No exagero con estas preguntas, pero recuerdas todo lo que has hecho y empiezas a preguntarte si hiciste mal.

Recordar la cita con una chica en un restaurante de comida mexicana donde pasaste por ella, le abriste la puerta del coche, te bajaste para volvérsela abrir, le cediste el paso infinidad de veces, la acomodaste de lado de la pared, le abriste la silla, le impediste que pagara la cuenta. Todo esto por ser caballeroso, puede ser porque querías ganar puntos o por mostrar quién es el hombre en la relación, lo que fortalece el pensamiento de Luis Menéndez. Los peor para mí es pensar que las veces que lo hice fue porque es parte de mí, de mis valores, porque así soy y siempre lo he visto como una forma de mostrarles respeto, quizá venerarlas o porque me han enseñado que debo cuidarlas. ¿Qué tiene eso de malo? Al parecer mucho, pues llegan al grado de denominarlo violencia. Nuevas preguntas nacen: ¿y si por hacer esto mis relaciones han sido fallidas? ¡Mierda!

Sin embargo, algunas mujeres aún consideran que la caballerosidad es el reflejo de una buena familia, de amabilidad por parte de un hombre hacia las mujeres, pero ya son muy pocas. El feminismo está tomando fuerza, aunque aún considero que muchas mujeres lo toman por el lado que más les convenga, creo que llegará un momento en el que todas comprendan bien el concepto y nadie querrá más la caballerosidad. De antemano les digo que me será difícil acoplarme a este nuevo modelo y quizá muera en el intento. Lo siento. ¿Ustedes qué opinan?

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