Grand Theft Auto es uno de mis videojuegos favoritos, recuerdo que el primero que disfruté fue el de PS One, donde el personaje y los autos se veían desde la parte de arriba, después lo dejé olvidado debido a que no podía comprar mejores consolas hasta que jugué con un amigo el Vice City, desde entonces he comprado los siguientes, como el San Andreas, el IV protagonizado por Niko Bellic y el mejor de todos el GTA V y su versión Online. Fue gracias a este último título que decidí dónde quería vivir en Estados Unidos, también ayudado por una agencia inmobiliaria de aquel país que se aprovechó de mi fanatismo por el videojuego para convencerme de comprar una casa en San Diego.

La idea de irme a vivir a Estados Unidos ya la tenía desde hace un par de años, sólo estaba esperando que llegara una oportunidad laboral para poder tomar la decisión e irme. Ésta llegó hace unos meses, desde California, me ayudó que la población allá es mayoritariamente latina y la compañía para la cual trabajaría era bilingüe, dedicada a ambos sectores. Cuando me enteré, enseguida comencé a buscar ciudades en San Diego, así que busqué ‘La Jolla houses for sale’ y en otras partes como Chula Vista. Me comuniqué con los agentes, quienes en una conversación se enteraron de lo mucho que me gusta el GTA, así que hicieron una movida maestra. Me dijeron que tanto La Jolla como Chula Vista tenían paisajes muy similares a los que utilizaron en el juego. Enseguida me brillaron los ojos, además de que yo ya sabía que California había sido fuente de inspiración para la fotografía del GTA V.

Ante esa jugada no tuve más que pedirles que me mostraran un par de casas que me habían interesado antes de hacer la adquisición. Al ir a California me sentí en el juego, me tomaba selfies en la famosa rueda de la fortuna, junto a autos que se parecían a los que salen en el título de Rockstar Games, si veía a un motero le tomaba una fotografía, pues me recordaba a una parte del juego online, que si lo has disfrutado sabrás a lo que me refiero. Ya me había imaginado viviendo en el mundo de Grand Thef Auto, sin comprar armas o unirme al tráfico de armas, claro, pero si en los paradisiacos paisajes de la región.

Al final me mudé a La Jolla, que tiene una vista al mar impresionante, pero no se vayan a creer que por mi fanatismo decidí donde iba a vivir, sólo estoy bromeando un poco. Lo que sí es que me el juego me motivó a salir de mi país en busca de mejores oportunidades y de forma legal, ya que no quiero enfrentar a la justicia estadounidense, que es una de las más poderosas. Así que si siguen pensando que los videojuegos sólo son una mala influencia, permítanme decirles que están muy equivocados, ya que pueden servir como una fuente de inspiración que los lleve al éxito.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *